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“El Conocimiento es Poder”

Lectura del Etiquetado de la Comida Orgánica

- Publicado 01/31/2017
Lectura del Etiquetado de la Comida Orgánica

Desafortunadamente, comprar comida orgánica no significa lo mismo que significaba tiempo atrás. Hace un tiempo, podías adquirir comida orgánica sin pagar demasiado por la etiqueta o su origen—estaba prácticamente garantizado que comprabas verdadera comida orgánica, libre de químicos dañinos o aditivos, de lugares fiables y locales.

 

Eso no ocurre ya, sin embargo, ya que muchos productos que dicen ser orgánicos en su etiqueta puede que de hecho contengan carcinógenos u otro tipo de sustancias dañinas. Además, algunos productos, esos provenientes de otros países en particular, ¡puede que ni siquiera sean orgánicos! Por todo ello, es importantísimo que leas las etiquetas de los productos orgánicos antes de comprarlos.

 

 

No todos los ingredientes son lo mismo

 

La mayoría pensamos que al comprar un producto alimenticio orgánico todos los ingredientes van a ser precisamente eso, ¡orgánicos! Pero eso no es necesariamente cierto, ya que el Consejo de Estándares Orgánicos Nacionales de Estados Unidos (NOSB) aumenta el número de ingredientes sintéticos y no-orgánicos permitidos en la comida certificada como orgánica cada año. Tristemente, “orgánico certificado” no tiene por qué significar ser orgánico.

 

Tres de las últimas sustancias sintéticas añadidas a la lista son conocidos carcinógenos, sustancias que se ha demostrado que cambian la constitución del ADN humano y potencialmente causan cáncer. El carragenano, un emulsionante encontrado en productos lácteos y zumos, es un carcinógeno que causa problemas digestivos. ¿No es precisamente por una digestión más eficiente y fácil, así como por tener un tracto digestivo más sano, que precisamente consumimos orgánico? Además, se ha aceptado incluir colina e inositol en las fórmulas para lactantes. Aún sabiendo que estos químicos producen dioxano, un carcinógeno, han sido añadidos a la fórmula para lactantes común durante años.

 

Cuando compras comida orgánica esperas que la comida esté libre de OMG y pesticidas, y que haya sido levemente o nada procesado y que no contenga aditivos. ¿Por qué, entonces, son aprobadas las sustancias sintéticas dañinas en los productos alimenticios orgánicos, especialmente cuando estos pagan un precio mayor por asegurar que esa comida no contiene semejantes sustancias? En esto se basa la importancia de leer el etiquetado de los productos – y actuar consecuentemente. Antes de comprar comida orgánica deberías siempre leer la etiqueta y asegurarte de que ves si el producto contiene alguna sustancia sintética o no orgánica. (De hecho, puedes encontrar la lista de las sustancias sintéticas aprobadas aquí.)

 

Si hay sustancias sintéticas en tu producto alimenticio orgánico puedes actuar. Llama o manda un email al departamento de atención al cliente de la empresa y hazles saber lo que piensas como consumidor. Firma peticiones para que el Consejo de Estándares Orgánicos Nacionales de Estados Unidos (NOSB) revise su lista de sustancias sintéticas permitidas. Finalmente, utiliza tu poder como consumidor para manifestarte: no des tu dinero a empresas cuyos productos contengan ingredientes sintéticos, dañinos y no orgánicos.

 

 

Conoce el origen de lo que comes

 

Tan importante como leer el etiquetado de tus productos orgánicos es saber de dónde provienen. Durante los últimos años, China ha comenzado a exportar productos alimenticios orgánicos en un esfuerzo por apoyar la vida de los ciudadanos victimizados por la incapacidad del país para regular su industria alimenticia. La Administración de Alimentos y Medicina de los Estados Unidos (FDA) rechaza los productos alimenticios de China de forma regular por productos mal etiquetados e ingredientes peligrosos. Sin embargo, ¿son más seguros los productos orgánicos del país? Si bien no todos los alimentos orgánicos de China plantean un problema, la cuestión merece consideración, sobre todo teniendo en cuenta el hecho de que China es el tercer mayor exportador de productos agrícolas a los EE.UU.

 

Uno de los mayores problemas que enfrentan los productos orgánicos de China es el nivel de contaminación que afecta al país y cómo esto se traduce en sus exportaciones orgánicas. Los metales pesados ​​como el mercurio, el arsénico, el aluminio y el cadmio se encuentran fácilmente en productos agrícolas cultivados en zonas donde el aire y los sistemas de riego están contaminados por las mismas sustancias. Lo más inquietante es que el USDA no regula realmente el nivel de contaminación de metales pesados ​​en los alimentos orgánicos. “Certificado orgánico” simplemente indica un proceso mediante el cual los alimentos se producen sin la adición de sustancias sintéticas y otras al cultivo, en el suelo que no ha sido alterado por contaminantes durante un número específico de años antes de la aprobación. En otras palabras, no se consideran las fuentes ambientales de contaminación, como las precipitaciones procedentes de fábricas químicas cercanas o sistemas de riego contaminados, que afectan a los productos agrícolas al certificar un producto como orgánico.

 

¿A qué se reduce esto? Además de leer las etiquetas de los alimentos orgánicos para determinar si se han añadido sustancias nocivas, también es crucial entender de dónde provienen los productos: un ambiente limpio es esencial para la limpieza, y por lo tanto la naturaleza orgánica, del producto final. A pesar de que no todos los productos orgánicos de China están contaminados, ¿por qué arriesgar tu propia salud y la de tu familia? ¿Por qué gastar tu dinero en un producto “certificado” que puede o no ser orgánico? Es posible que inviertas más tiempo en la tienda, pero al final, saber de dónde proviene tu comida y lo que hay en su interior salvará tu salud.